Introducción
Las funciones ejecutivas (FE) son un conjunto de habilidades cognitivas fundamentales para la autorregulación, el aprendizaje y la adaptación al entorno. Estas incluyen la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva, entre otras (Diamond, 2013). Su adecuado desarrollo en la infancia y adolescencia es crucial para un desempeño académico exitoso y una adecuada adaptación social.
Importancia de las funciones ejecutivas

Las FE permiten a los niños y adolescentes:
- Planificar y organizar tareas (Zelazo & Carlson, 2012).
- Regular emociones y comportamientos (Miyake et al., 2000).
- Mantener la atención y resistir distracciones (Blair & Raver, 2015).
- Resolver problemas de manera efectiva.
- Adaptarse a nuevas situaciones y cambios en el entorno.
El desarrollo de estas habilidades está directamente relacionado con el éxito académico, el bienestar emocional y la capacidad de establecer relaciones interpersonales saludables. Un desarrollo temprano y adecuado de las FE facilita el aprendizaje, la toma de decisiones y el control de impulsos (Best & Miller, 2010).
Consecuencias de un desarrollo deficiente de las funciones ejecutivas
Cuando las FE no se desarrollan adecuadamente, pueden surgir diversas dificultades en diferentes ámbitos:
- Académico:
- Dificultades en la organización de tareas y el cumplimiento de plazos (Gathercole et al., 2008).
- Problemas en la comprensión lectora y en la resolución de problemas matemáticos.
- Falta de atención y problemas de concentración.
- Emocional:
- Baja tolerancia a la frustración (Rothbart et al., 2011).
- Ansiedad y problemas de autoestima.
- Dificultad para gestionar el estrés y las emociones negativas.
- Social:
- Dificultades en la resolución de conflictos (Anderson, 2002).
- Problemas para interpretar normas sociales.
- Impulsividad que genera dificultades en la convivencia.
- Conductual:
- Problemas de autocontrol e impulsividad.
- Dificultades para adaptarse a reglas y rutinas.
- Mayor riesgo de conductas disruptivas o desafiantes.
Estrategias para potenciar las funciones ejecutivas
El desarrollo de las FE puede ser estimulado a través de diversas estrategias, tanto en el hogar como en el entorno escolar:
- Juegos y actividades estructuradas: Juegos de mesa como ajedrez, rompecabezas y memory ayudan a trabajar la memoria de trabajo, la planificación y el control inhibitorio (Diamond & Ling, 2016).
- Rutinas y organización: Establecer horarios claros y utilizar herramientas como agendas y listas de tareas favorece la planificación y la organización (Dawson & Guare, 2018).
- Prácticas de mindfulness y regulación emocional: Ejercicios de respiración y conciencia plena ayudan a mejorar la atención y el autocontrol emocional (Zelazo & Lyons, 2012).
- Desafíos cognitivos: Resolver acertijos, juegos matemáticos y actividades de razonamiento lógico fortalece la flexibilidad cognitiva y la toma de decisiones.
- Modelado y retroalimentación positiva: Los adultos deben modelar estrategias adecuadas de autorregulación y proporcionar refuerzos positivos para promover la autonomía en la toma de decisiones (Meltzer, 2018).
- Ejercicio físico y actividad motriz: La actividad física mejora el funcionamiento del cerebro y facilita la conexión entre áreas relacionadas con el control ejecutivo (Best, 2010).
Conclusión
El desarrollo de las funciones ejecutivas en la infancia y la adolescencia es crucial para el éxito académico, emocional y social. Un enfoque integral que combine estrategias en el hogar y en la escuela puede potenciar estas habilidades y prevenir dificultades a futuro. Invertir en el desarrollo de las FE es clave para el bienestar y el rendimiento de los niños y adolescentes.
Referencias
- Anderson, P. (2002). Assessment and development of executive function (EF) during childhood. Child Neuropsychology, 8(2), 71-82.
- Best, J. R. (2010). Effects of physical activity on children’s executive function: Contributions of experimental research on aerobic exercise. Developmental Review, 30(4), 331-351.
- Best, J. R., & Miller, P. H. (2010). A developmental perspective on executive function. Child Development, 81(6), 1641-1660.
- Blair, C., & Raver, C. C. (2015). School readiness and self-regulation: A developmental psychobiological approach. Annual Review of Psychology, 66, 711-731.
- Dawson, P., & Guare, R. (2018). Executive skills in children and adolescents: A practical guide to assessment and intervention. Guilford Publications.
- Diamond, A. (2013). Executive functions. Annual Review of Psychology, 64, 135-168.
- Diamond, A., & Ling, D. S. (2016). Conclusions about interventions, programs, and approaches for improving executive functions that appear justified and those that, despite much hype, do not. Developmental Cognitive Neuroscience, 18, 34-48.
- Gathercole, S. E., Pickering, S. J., Knight, C., & Stegmann, Z. (2008). Working memory skills and educational attainment: Evidence from national curriculum assessments at 7 and 14 years of age. Applied Cognitive Psychology: The Official Journal of the Society for Applied Research in Memory and Cognition, 22(4), 557-579.
- Meltzer, L. (2018). Executive function in education: From theory to practice. Guilford Publications.
- Miyake, A., Friedman, N. P., Emerson, M. J., Witzki, A. H., Howerter, A., & Wager, T. D. (2000). The unity and diversity of executive functions and their contributions to complex “frontal lobe” tasks: A latent variable analysis. Cognitive Psychology, 41(1), 49-100.
- Rothbart, M. K., Sheese, B. E., Rueda, M. R., & Posner, M. I. (2011). Developing mechanisms of self-regulation in early life. Emotion Review, 3(2), 207-213.
- Zelazo, P. D., & Carlson, S. M. (2012). Hot and cool executive function in childhood and adolescence: Development and plasticity. Child Development Perspectives, 6(4), 354-360.
- Zelazo, P. D., & Lyons, K. E. (2012). The potential benefits of mindfulness training in early childhood: A developmental social cognitive neuroscience perspective. Child Development Perspectives, 6(2), 154-160.