La autoestima y el rendimiento académico mantienen una relación estrecha y bidireccional. Cuando los estudiantes confían en sus capacidades, enfrentan los desafíos con mayor motivación, perseverancia y seguridad, favoreciendo mejores resultados escolares. A su vez, los logros académicos fortalecen la confianza en sí mismos, promoviendo un desarrollo integral y un aprendizaje más significativo.





