El desarrollo infantil sigue una secuencia de hitos esperados; sin embargo, cada niño avanza a su propio ritmo. Cuando existen dificultades persistentes en áreas como el lenguaje, la comunicación, la atención, la motricidad, el aprendizaje o la interacción social, es importante prestar atención y buscar una valoración profesional.
La detección e intervención tempranas permiten potenciar el desarrollo, prevenir dificultades futuras y favorecer una mejor calidad de vida para el niño y su familia.





