Las pantallas forman parte de la vida cotidiana y ofrecen múltiples oportunidades de aprendizaje cuando se utilizan de manera adecuada.
Sin embargo, la exposición excesiva o sin supervisión puede afectar el desarrollo de la atención, las funciones ejecutivas y el aprendizaje infantil.
Promover un uso equilibrado de la tecnología, acompañado de actividades lúdicas, interacción familiar y experiencias al aire libre, favorece un desarrollo cognitivo, emocional y social más saludable.





