Las emociones desempeñan un papel fundamental en el aprendizaje, ya que influyen directamente en la atención, la memoria, la motivación y la capacidad para resolver problemas.
Factores como la ansiedad, el estrés, la baja autoestima o la desregulación emocional pueden convertirse en barreras significativas para el desarrollo académico.
Desde la psicopedagogía, comprender y atender el bienestar emocional es esencial para crear entornos de aprendizaje seguros, inclusivos y que favorezcan el máximo potencial de cada estudiante.





