La tecnología forma parte del entorno cotidiano de niños, adolescentes y adultos, convirtiéndose en una herramienta con un enorme potencial para el aprendizaje cuando se utiliza de manera consciente, equilibrada y con un propósito educativo.
Desde la psicopedagogía, el desafío no es limitar su uso, sino enseñar a aprovecharla para fortalecer procesos cognitivos como la atención, la memoria, el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la autonomía, sin sustituir la interacción humana, el juego, la lectura y las experiencias significativas que favorecen un desarrollo integral.





