La intervención psicopedagógica basada en evidencia implica tomar decisiones profesionales sustentadas en la mejor investigación disponible, integrándola con la experiencia clínica, la evaluación individual y las características, necesidades y contexto de cada persona.
No se trata de aplicar técnicas de manera automática porque estén de moda o hayan funcionado en otros casos.
Una intervención rigurosa parte de una evaluación integral, formula objetivos específicos y medibles, selecciona estrategias con respaldo científico y realiza un seguimiento sistemático para comprobar si realmente están produciendo cambios.
La evidencia orienta la intervención, pero la individualización le da sentido clínico: una estrategia eficaz debe ajustarse al perfil cognitivo, neuropsicológico, académico, emocional y contextual de quien aprende.
Intervenir con evidencia no es aplicar una técnica: es evaluar, fundamentar, individualizar, medir resultados y ajustar la intervención cuando sea necesario.
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Vivian Pérez Echeverría PhD.
Doctora en Ciencias de la Educación, Master en Neuropsicopedagogía, Master en Psicopedagogía, Master en Neuropsicología Educativa, Perito Judicial en Pedagogía y Psicopedagogía Clínica, Bachiller en Psicología