La educación inclusiva representa mucho más que garantizar el acceso de todos los estudiantes al aula. Implica construir entornos educativos capaces de reconocer la diversidad, eliminar barreras y responder a las distintas formas de aprender, participar y desarrollarse.
En el siglo XXI, la inclusión exige avanzar de un modelo centrado en que el estudiante se adapte al sistema hacia uno en el que el sistema educativo flexibilice sus prácticas, incorpore apoyos, diversifique las estrategias de enseñanza y genere oportunidades reales de participación y aprendizaje.
La neurodiversidad, las diferencias culturales, las necesidades educativas, las discapacidades y los distintos ritmos y perfiles de aprendizaje requieren una educación basada en equidad, accesibilidad, evidencia y respeto por la singularidad.
Incluir no significa enseñar lo mismo, de la misma manera, a todos; significa ofrecer a cada estudiante las condiciones y oportunidades que necesita para aprender, participar y desarrollar su potencial.
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Vivian Pérez Echeverría PhD.
Doctora en Ciencias de la Educación, Master en Neuropsicopedagogía, Master en Psicopedagogía, Master en Neuropsicología Educativa, Perito Judicial en Pedagogía y Psicopedagogía Clínica, Bachiller en Psicología