La enseñanza de la escritura no debe limitarse a elegir entre letra desligada o ligada.
Según los hallazgos de mi tesis doctoral, ambas tipografías aportan beneficios distintos y complementarios: la letra de imprenta facilita el reconocimiento visual y los trazos iniciales, mientras que la letra ligada favorece la continuidad motora, el ritmo, la fluidez y la memoria motriz.
Por ello, se recomienda enseñarlas de manera simultánea, reforzando especialmente la práctica caligráfica de la letra ligada para desarrollar una escritura funcional, flexible y legible.





