La regulación emocional es la capacidad de reconocer, comprender y gestionar las propias emociones de manera adecuada.
Esta habilidad influye directamente en la atención, la memoria, la motivación y la resolución de problemas, procesos fundamentales para el aprendizaje.
Cuando niños, adolescentes y adultos desarrollan estrategias de regulación emocional, aumentan su bienestar, fortalecen sus funciones ejecutivas y logran un desempeño académico y personal más exitoso.





