La concentración y la atención son funciones cognitivas esenciales para el aprendizaje, la memoria y el desempeño académico.
Aunque pueden verse afectadas por factores como el estrés, la fatiga, las distracciones o dificultades del neurodesarrollo, también pueden fortalecerse mediante estrategias específicas y práctica constante.
Desde la psicopedagogía, entrenar estas habilidades favorece un aprendizaje más eficiente, mejora el rendimiento y promueve una mayor autorregulación en niños, adolescentes y adultos.





